Cuando conocí a Jhony le faltaba un ojo. Se lo habían sacado tres años atrás en un callejón de Los Angeles en extrañas circunstancias.
A Jhony le gustaba el mareo del tabaco y sentirse alegre en las mañanas luego de media botella de brandy.
Jhony tiene una adicción, las mujeres. Es todo un personaje entre las mujeres del medio artístico. Acostarse con jhony significa, para cualquier mujer con un poco de cerebro, ocupar una categoría importante; significaba la entrada a un selecto grupo de babosos snob con ínfulas de dios y delirio de poetas; lo cual en ese medio es muy valorado.
Hubo una mujer que un día tomo el corazón de Jhony con sus manos, lo exprimió hasta dejarlo seco y luego se lo trago. Dos semanas después todavía escupía pequeños pedazos de carne roja palpitante.
“esa mujer en vez de corazón tenía una granada presta a explotar en cualquier momento y destrozarla de adentro hacia afuera”, decía Jhony con mirada triste y voz firme.
Como Jhony no tiene corazón y tiene dinero no tiene mucho de que preocuparse. Jhony no siente miedo, nervios o amor. Jhony solo vive acostándose con mujeres, emborrachándose y escribiendo una que otra cosa que le viene a la mente. Son sus pensamientos los que lo han puesto en el pedestal don de esta ahora. Él no les ve mucha relevancia, pero para las focas que lo rodean están cargados de sentidos y significados que Jhony no ve por ningún lado.
A Jhony le hicieron una estatua, la verdad él no sabe por qué, no ve razón alguna para que le hagan una estatua, no le gusta. La única razón por la que Jhony fue a la inauguración de su estatua fue el pensar en cuantas mujeres había dispuestas a pasar con él una semana sin salir de la habitación del hotel.
Jhony es mi padre, y lo odio, lo odio como a nadie, lo odio incluso más que a la carne muy cocida o al papel higiénico barato. Como lo odio lo voy a matar voy a sacarle el ojo que le queda y a partirle las piernas en varias partes, le voy a arrancar el pelo y los dientes, y cuando este por morir lo voy a encerrar en un pequeño closet para que sepa cómo me he sentido yo todos estos años.
enero 28, 2008 a las 11:57 pm
ah que poder
Muy bueno
Mucho ojo a la ortografia, hacé lo que le dije en word
Un final muy retorcido, pero brillante.