Labios de papel tenía la costumbre de matar ratas en su casa y dejar los cadáveres en el piso, esperaba que eso asustara a las demás, gracias a esta estrategia las ratas veían su casa y pasaban de largo. Ojos de algodón pasaba desde las siete hasta las tres creando universos con grandes vacíos y saltos apresurados.
Labios de papel y Ojos de algodón no se conocían, tenían un solo universo común, el de los relojes colgantes donde no existe el tiempo. A veces se borraban las caras y se arrancaban pétalos de piel formulándose la eterna pregunta.
Labios de papel y Ojos de algodón murieron sin conocerse, Labios de papel veinte años antes que Ojos de algodón, pero aún así se encontraban y se mordían la boca cómo se mordería una nube rosada. Se encontraban al otro lado de los parpados, donde todo se impregna de baba, verdades y erecciones involuntarias.
Los ojos de Labios de papel estaban llenos de pinturas de Cezanne, de aliento suicida y senos pequeños. Sus manos hechas de hilos acariciaban las de Ojos de algodon con delicadeza, mientras que éste vomitaba colores que pintaban el universo, que le daban vida melancólica, vida de vodka.
Ellos se mordían los dientes y pintaban las vacas de verde con solo tocarlas.
Labios de papel y Ojos de algodón eran el uno para el otro, lastima que para labios de papel los relojes hubieran dejado de gotear.
enero 28, 2008 a las 11:43 pm
Parce este si esta muy abstracto jajaajja, yo se que en su mente esta muy claro pero no para todos jejeje. Pero igual eso no desmerita lo bien escrito que esta y la creatividad del mismo. Me gustó mucho el ultimo parrafo.