Vos, sagrado, intocable.
Vos que liberás a las mujeres y ridiculizás a los hombres.
Vos que nos entregás al movimiento tambaleante de nuevos amores y poderes desconocidos.
Tu sabor anisado conocido por muchos, y cambiante como cambiantes son los rostros que lo entregan, nos envuelve en un baño caliente de ultra mundo.
Vos que nos hacés más o menos, vos que liberás por igual lágrimas y besos.
Vos no sos dios, vos no sos el diablo, vos sos el cristalino néctar de la verdad. Sos el fuego que quema por igual garganta y cerebro, sos el portal al mundo real que nos escupe en la cara gargajos verdes donde nos vemos como realmente somos.
Vos sos el único, el infaltable, el amigo, el enemigo, la vuelta de pagina.
Vos sos el boso que ellos no tienen y la erección que otros tantos no mantienen.
Vos sos la puta, la única que se entrega a nuestros deseos, la única que le da por culo a nuestros pensamientos y nos dice que somos basura.
Vos sos la amante inexistente, la zorra perfecta, el brillo en los ojos del muerto.
Vos sos.
La blanca puerta de salida.